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Actividades
VIAJE A SANTIAGO DE COMPOSTELA 30 Octubre a 1 Noviembre 2004
¿Comenzar el camino o el camino continúa?, unos el viernes, otros el sábado, pero ya se había comenzado antes, mucho antes, "arduo" camino, llamadas y más llamadas,…."ahora quiero ahora no quiero, necesito para uno más, ahora déjalo porque ya no van…." Todo preparado y listo para seguir el camino, cada uno nuestro camino; en general buen viaje, vamos llegando, unos antes, otros después… bastante después, y en el camino vamos haciendo amigos, ya nos iban preparando, era el comienzo de algo hermoso que estaba por llegar.Como decía iban llegando y ninguno preguntaba qué había que hacer, en silencio a la cola, si, a la cola para esperar, pero ¿qué importa?, tenemos tiempo pues el Santo nos espera, no se va,Él está ahí para que le abracemos
y El nos abraza, nos acoge como peregrinos cansados quizá no de andar, sino cansados de "nuestro hacer diario" o de "nuestro sin hacer". Con ese abrazo nos comprometemos a que como El hizo: "Fue más adelante Jesús y vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan que estaban también dentro de la barca, remendando sus redes, y al punto los llamó. Ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros le siguieron" (Marcos 1, 19-20)…
"HABIA TANTAS COSAS POR HACER…"
Después de la acogida del Santo otra recompensa "La Conversión de nuestro corazón", con paciencia esperamos, hay mucha gente, pero tampoco importa, allí estábamos, era parte del camino, sabíamos que después íbamos a sentirnos aliviados, más ligeros de equipaje. Un bonito atardecer el de Santiago.
Por fin ya nos vemos todos juntos, con un mismo sentir, todos hemos llegado al punto de partida, todos dispuestos a seguir nuestro camino, pero cogido en otro punto: "El Monte del Gozo". Parece que el sol ha querido acompañarnos, comenzamos a andar, grandes y pequeños…objetivo: llegar a La Catedral a vivir algo fundamental para los cristianos "La Eucaristía", pero hoy de manera muy especial.
Van muchos caminantes, peregrinos, casi nos confundimos con ellos, miras hacia atrás y sólo ves cabecitas, todos con el mismo entusiasmo. La tarde anterior no había sido en balde, el Santo nos había empujado, porque todavía quedaba por vivir algo que no nos podíamos perder.Ya hemos llegado, La Catedral a rebosar, podemos ponernos en un rincón, junto al Altar, no estamos mal. Los niños se sientan al pie de la columna, están tranquilos. La espera no se hace pesada, la emoción está allí y nubla todo lo demás, creo que nos va envolviendo el ambiente, se respira un espíritu de amor y de unidad. Comienza La Eucaristía, todos son signos de la llamada de Cristo a los cristianos, gente de todas las nacionalidades allí reunidas, pero Cristo llamó a mi puerta: "Zaqueo baja de ese árbol y ve a tu casa, que esta noche quiero instalarme en ella".
Va llegando a su fin, nadie se mueve, un peregrino canta una canción "Puente sobre aguas turbulentas" de Simón & Garfunkel, lleva cuatro mil kilómetros a su espalda… los demás también llevamos kilómetros, los kilómetros de nuestra vida, de nuestro camino.Para terminar nos envuelve el aroma del botafumeiro, que alto sube, tan alto que hay un momento que parece que va a tocar el techo, por la vidriera entra un rallo de luz que lo ilumina, ¡¡qué imagen más bonita!!, es como si Dios nos ratificara que estaba allí para iluminarnos en nuestro camino y que nos bendecía con ese aroma.
Fue un momento de darle gracias a Dios porque no se podía pedir más, todo era un signo de su amor, de su acogida, rodeada por la gente a la que yo más quiero, porque también sentía cercanos a los que ya no están, a los que me he dejado en el camino.
Estoy dispuesta a seguir mi camino, por lo vivido no ha sido más que "un empujón para seguir hacia delante" y a lo mejor seguir, pero en otra dirección porque…...
"HAY TANTO POR HACER…."