Grupos
Querido Grupo Seis:
Me piden Mari y Fernando que te escriba una breve carta, una carta que exprese lo que eres, lo que siento y lo que significas para nosotros.
La verdad que va a ser difícil porque son muchos los recuerdos y sentimientos que vienen a mí memoria, pero creo que lo mejor en estos casos es escuchar el corazón.
Todavía recuerdo y creo que lo recordaré toda mi vida, cuando llegamos Carmen y yo (tarde como siempre) a nuestra primera sesión del cursillo prematrimonial.
Allí estaba Mari, tan diligente como siempre, que muy amablemente nos admitió para que realizásemos el curso que tanto "necesitábamos" para casarnos.
Eso fue, sin ningún género de duda, el comienzo de lo que a la postre sería una maravillosa y plena experiencia humana, matrimonial y sobre todo cristiana.
El "grupo", mi "grupo", es algo más que un conjunto de amigos que se reúnen una vez al mes para hablar de temas más o menos serios, el "grupo" es mucho más o yo por lo menos lo siento así.
Por esto no quiero dejar pasar esta oportunidad para daros las gracias a todos y cada uno de los miembros de la asociación y muy especialmente a Mari y a Fernando, a Luis y a Mari Cruz, a Fede y a María, a Carlos y a Belén, a Antonio y a Dulce, a Mónica y a Juan, a María y a Vicente y a tantos y tantos otros que con su cariño y ejemplo tanto nos enriquecen.
Gracias de corazón porque cuando tenemos problemas encontramos ayuda, porque cuando nos invade la pena encontramos consuelo sincero, porque cuando tenemos dudas encontramos juicios desinteresados, porque, aunque muchas veces nos cuesta vernos, luego agradecemos el haber compartido nuestro tiempo.
Personalmente siento que en el "grupo" crecemos y nos hacemos mejores día a día, como esposos, como padres y lo que es más importante como cristianos.