Grupos
Somos el grupo 11, el que tanto se ha hecho de rogar a la hora de escribir un texto para la web de la "Escuela de matrimonios". Esto no ha sido por falta de ideas, de hecho es sorprendente en este año que llevamos asistiendo al grupo lo mucho que nos siguen aportando, no solo Mary y Fernando que son un ejemplo vivo del Amor, si no cada uno de los miembros del grupo, con su profundidad y su compromiso de seguir creciendo. Todos nos tomamos en serio y nos conmueven las palabras de Jesús: “lo que Dios ha unido”. Estas palabras son una forma de decir que Dios es el principal protagonista de esta unión y que con ellas hemos dejado de ser un “tú y yo” para ser un nosotros.
Qué forma más bonita de Dios de decirnos que El es Amor y que estamos ya mismo fusionados en ese Amor, que ama, que no desfallece ante las frustraciones y desilusiones, que ama y sigue amando a pesar de las decepciones.
Nuestros matrimonios son como la ascensión a una montaña. Cuando decidimos casarnos fue como decidir escalar el K2 juntos. Elegimos la cima más alta, la más maravillosa e imponente, y también la más peligrosa. Sabíamos que el amor, como una cumbre, hay que conquistarla, no es algo que pueda lograrse en un momento, y es preciso recomenzar, muchas veces, a andar.
Pero lo importante es querer caminar en una misma dirección, aunque sea lentamente, compartir los bellos paisajes y las borrascas, sin olvidar que lo que no se comparte desune y lo que desune distancia.
Comunicarnos nos hará elegir el camino más adecuado, enriquecerlo, conocernos y profundizar en nuestro amor, que debe prevalecer siempre, impulsándonos a seguir a pesar de las aristas, y no debemos olvidarnos que al igual que en la montaña, siempre es importante la precaución y el respeto.
Y, por supuesto en cada reunión aprendemos que nunca vamos a estar solos. Dios está junto a nosotros. El es nuestra brújula, esas botas de montaña, todo aquello sin lo que no podríamos seguir adelante.
Como grupo queremos pedirle no el que seamos felices sin más, sino el que aprendamos a saber buscar la felicidad y que tengamos la voluntad de saber compartirla.