Asociación
Mi viaje a Benín
El viaje de voluntariado de este año se realizó durante el mes de agosto. Fuimos 12 personas.
Como cada año (llevan 4 años de voluntariado) colaboramos con las Misioneras de la Caridad en el orfanato que tienen para niños en Cotonou. Las tareas que desarrollábamos allí se resumían en dar cariño a esos niños, en su mayoría huérfanos y enfermos, que atienden las religiosas desde hace 25 años.
Desde primera hora de la mañana estábamos en el centro, jugábamos con los niños, les lavábamos, les dábamos la comida y les acostábamos. Hacíamos un descanso para comer y volvíamos por la tarde y repetíamos las mismas tareas, así todos los días de la semana de lunes a viernes. El fin de semana aprovechábamos para descansar y hacer turismo por la zona, visitando sitios tan emblemáticos como Ouidah, Possotommé, Portonovo, así como el Norte de Benín que nos ofreció una imagen muy distinta a la que nos habíamos acostumbrado en la ajetreada Cotonou.
Nuestra misión era llevar a Cristo a Benín pero resultó, sin embargo, que fueron ellos quienes nos enseñaron a descubrir a Jesús en la cara alegre de las Misioneras al ayudar al necesitado, en las sonrisas de los niños cuando nos recibían por la mañana, en las cuidadoras que dedican su vida a atenderlos, en los misioneros y religiosas que nos fuimos encontrando por el camino, y en tanta gente que conocimos que se dedica a hacer el Bien a los demás.
Benín ha tocado nuestros corazones y por tanto creo que el logro lo han hecho ellos por nosotros. Nos han hecho valorar infinitud de cosas que damos por supuesto que tenemos derecho a ellas puesto que hemos nacido en un sitio privilegiado y no hemos tenido que luchar por tener una educación, un plato de comida todos los días o una higiene que evite contraer enfermedades.
Es por ello por lo que os animo a seguir comprometidos con el país para que en la medida de lo posible, esos chicos que hemos dejado tengan al menos las mismas oportunidades de desarrollarse que hemos podido tener nosotros.
La idea que se tiene de África en el mundo occidental difiere mucho de la realidad con la que luego nos encontramos. Uno cuando piensa en África sólo ve peligros, riesgos y posibles enfermedades pero sin embargo cuando llegas allí la imagen te cambia, y ves a la gente que es muy feliz teniendo muy poco, siempre con una sonrisa o una palabra amable.
En concreto la imagen que nos llevamos de Benín es de un país muy tranquilo y amigable donde uno se siente arropado por su gente y su cariño y que en definitiva enamora a quien lo conoce. Somos conscientes de que han de mejorarse muchas cosas para que el país avance, pero que a través del trabajo y el esfuerzo se podrá lograr el cambio que Benín necesita.
Creemos que Europa hoy en día se encuentra sumida en una crisis total provocada por un materialismo y un consumismo abusivos.
La Madre Teresa de Calcuta dijo: La pobreza no es obra de Dios, sino que los responsables de que exista somos nosotros. Y somos responsables porque no sabemos compartir las cosas con Dios. Es por ello que tenemos una obligación moral de ayudar al prójimo que más lo necesita.